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Países Bajos y Alemania lideran la red de hidrógeno verde europea

Un futuro energético verde se materializa: Países Bajos y Alemania construyen vastas redes de ductos, adaptando miles de kilómetros para transportar hidrógeno y alimentar una economía limpia en Europa.

Redacción Altas Tendencias · · 4 min de lectura

Países Bajos y Alemania lideran la red de hidrógeno verde europea

La integración energética entre los Países Bajos y Alemania avanza a un ritmo acelerado, marcando un hito significativo en la transición hacia una economía de hidrógeno verde en Europa. En el centro de esta transformación se encuentra la activa construcción y adaptación de una red de ductos dedicada al transporte de hidrógeno renovable. Proyectos como HyTransPort en los Países Bajos, con un costo estimado de 1.500 millones de euros, buscan establecer una red de conexiones de hidrógeno de 1.200 km en suelo neerlandés, con planes de extenderse hacia Bélgica y Alemania. Paralelamente, en diciembre de 2025, Alemania inauguró un tramo de 400 kilómetros de su red nacional de hidrógeno renovable, resultante de la adaptación de tuberías que antes transportaban gas natural. Más recientemente, en mayo de 2026, los Países Bajos activaron un primer tramo de 32 kilómetros de su propia red nacional de tubos de hidrógeno, listo para transportar este vector energético desde el puerto de Róterdam. La compañía Thyssengas, por su parte, está convirtiendo 53 km de tuberías para transportar H₂ desde 2027, con el objetivo de reducir emisiones y asegurar un suministro limpio.

Esta infraestructura es vital para la descarbonización industrial. La producción de hidrógeno verde se realiza mediante electrólisis, un proceso que utiliza electricidad de fuentes renovables, principalmente energía eólica marina en esta región. De hecho, la plataforma de gas ONE-Dyas en el Mar del Norte ya opera con energía procedente de un parque eólico alemán para producir gas con mínimas emisiones de CO2. Los Países Bajos están desarrollando un complejo energético marino que integrará producción eólica, de hidrógeno y solar flotante, con una capacidad instalada total de aproximadamente 1 GW y un electrolizador de al menos 500 megavatios en el puerto de Róterdam, destinado a abastecer a la industria. A esto se suma una inversión de 120 millones de euros de la Unión Europea para el desarrollo de la primera instalación transfronteriza de almacenamiento subterráneo de hidrógeno a gran escala en Gronau, Alemania, lo que reforzará la seguridad del suministro y la integración del mercado.

Para Guatemala y el resto de Latinoamérica, estos desarrollos energéticos en Europa tienen implicaciones directas e indirectas. La acelerada transición de la Unión Europea hacia el hidrógeno verde y las energías renovables incrementa la demanda global de minerales críticos como el litio y el cobre, de los cuales América Latina posee vastas reservas. Países como Chile, con el 31.3% de las reservas mundiales de litio y el 19.4% de cobre, y Perú con el 10.2% de cobre, se posicionan como proveedores estratégicos para la economía verde europea. Esta situación abre oportunidades de inversión y exportación para la región, siempre que se establezcan marcos de cooperación que permitan el desarrollo sostenible y la agregación de valor local. Además, la experiencia europea en la construcción de infraestructuras energéticas transfronterizas y la integración de fuentes renovables puede servir como modelo y fuente de conocimiento para los países latinoamericanos que buscan fortalecer su propia matriz energética y descarbonizar sus economías. La UE ha expresado su interés en fortalecer alianzas con América Latina para asegurar suministros estratégicos, lo que se refleja en acuerdos como el firmado con Mercosur, que buscan fomentar la inversión y el comercio.

Históricamente, la invasión rusa de Ucrania en 2022 catalizó la urgencia de Europa por diversificar sus fuentes de energía y reducir su dependencia de los combustibles fósiles, impulsando decididamente el hidrógeno verde como una alternativa clave. Alemania, en particular, tiene una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles a más tardar en 2045. La colaboración entre Países Bajos y Alemania demuestra una capacidad notable para convertir los objetivos de descarbonización en proyectos de infraestructura concretos y operativos. Si bien otros países, como España y Portugal, también están desarrollando sus propias redes de hidrógeno (H2Med), el ritmo de construcción en el norte de Europa con tramos ya inaugurados sugiere una ventaja inicial en la implementación. Es importante destacar que, a pesar de los avances, en 2025 Alemania, Francia y Países Bajos desperdiciaron 3,9 TWh de energía renovable debido a vertidos, lo que subraya la necesidad de una infraestructura de almacenamiento y transporte más robusta que estos nuevos proyectos buscan precisamente solventar. Se anticipa que esta red de hidrógeno verde continuará expandiéndose por toda Europa, no solo garantizando la independencia energética de la región, sino también sentando las bases para nuevos estándares globales en energía sostenible y consolidando a América Latina como un socio estratégico indispensable para la consecución de la transición energética global.

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