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Mundial 2026: Récord de 48 equipos en semifinales y final el 19 de julio.
La Copa Mundial FIFA 2026 hace historia: 48 selecciones, 104 partidos en Canadá, EE. UU. y México. Final el 19 de julio en MetLife Stadium. ¡Un torneo sin precedentes!
Redacción Altas Tendencias · · 4 min de lectura
La Copa Mundial de la FIFA 2026, una edición histórica que transcurre del 11 de junio al 19 de julio de este año, se encuentra en sus etapas decisivas, con las semifinales a punto de disputarse y la gran final programada para el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey. Este torneo, organizado conjuntamente por Canadá, Estados Unidos y México, ha establecido nuevos récords al ser el primero con 48 selecciones participantes y un total de 104 partidos, superando ampliamente los 64 encuentros de ediciones anteriores. El Estadio Azteca de la Ciudad de México tuvo el honor de albergar el partido inaugural el 11 de junio, marcando un hito al ser el primer estadio en la historia en ser sede de tres partidos inaugurales de la Copa Mundial de la FIFA.
El cambio más significativo en la estructura del Mundial 2026 es la expansión de 32 a 48 equipos, una decisión aprobada por la FIFA en 2017 para esta edición. Este nuevo formato divide a las selecciones en 12 grupos de cuatro equipos cada uno, donde cada equipo juega tres partidos en la fase de grupos. A diferencia de torneos pasados, no solo los dos primeros de cada grupo avanzan, sino que también lo hacen los ocho mejores terceros, lo que conforma una inédita ronda de dieciseisavos de final con 32 equipos antes de llegar a los tradicionales octavos de final. Este incremento de partidos ha extendido la duración del torneo a 39 días, en comparación con los 29 días de la edición de 2022, y ha elevado la densidad de partidos diarios durante la fase de grupos. Las sedes se distribuyen en 16 ciudades: dos en Canadá (Vancouver, Toronto), tres en México (Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey) y once en Estados Unidos. México, por ejemplo, alberga 13 encuentros en total, con cinco en la Ciudad de México y cuatro en Guadalajara y Monterrey, respectivamente.
Para los guatemaltecos y el público latinoamericano en general, este Mundial tiene un impacto real y multifacético. El aumento de selecciones participantes ha significado una mayor representación de la CONCACAF y CONMEBOL, con seis cupos garantizados para cada una, lo que eleva las posibilidades de ver a más equipos de la región competir en la élite del fútbol mundial. La cercanía geográfica de las sedes en México y Estados Unidos ha facilitado que muchos aficionados latinoamericanos, incluyendo guatemaltecos, pudieran considerar asistir a los partidos, generando un impulso en el turismo y el gasto en países anfitriones como México, donde se proyecta una derrama económica superior a los 60 mil millones de pesos y 5.5 millones de visitantes. Sin embargo, la logística de viajes y la obtención de visas han representado desafíos, con reportes de rechazo de más del 40% de visas para aficionados de diversos países, afectando la experiencia de algunos seguidores. Además, la mayor cantidad de partidos distribuidos en múltiples husos horarios en Norteamérica ha modificado los patrones de consumo mediático, exigiendo a las audiencias latinoamericanas ajustar sus horarios para seguir los encuentros en vivo.
El Mundial 2026, con su formato expandido, ya se ha consolidado como un éxito de asistencia, superando los 6.5 millones de aficionados en los estadios antes de las semifinales, una cifra que excede la asistencia total de Qatar 2022 y Rusia 2018. Este crecimiento valida la apuesta de la FIFA por la expansión, demostrando un apetito global insaciable por el fútbol. No obstante, el incremento de partidos y la inclusión de más selecciones podrían generar un debate continuo sobre la calidad competitiva de la fase de grupos, aunque la introducción de la ronda de dieciseisavos de final añade una capa estratégica adicional. Desde la perspectiva económica, si bien los países anfitriones como México han visto una inyección significativa de capital y creación de empleos temporales, el desafío reside en la capacidad de estas economías para transformar esa derrama en crecimiento estructural a largo plazo y gestionar la inflación en el consumo doméstico. Este torneo marca un precedente para futuros megaeventos deportivos, redefiniendo la escala, la logística y el impacto tanto deportivo como socioeconómico en un mundo cada vez más interconectado.
