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Infantino, con gestión millonaria, va por reelección en FIFA hasta 2031
Infantino busca reelegirse en la FIFA hasta 2031. Su gestión duplicó ingresos a $15 mil millones para el Mundial 2026, pero enfrenta críticas por entradas que superan los $6.000, casi 4 veces más.
Redacción Altas Tendencias · · 4 min de lectura
El panorama actual en el epicentro del fútbol mundial gira en torno a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien busca la reelección en 2027 para extender su mandato hasta 2031. A diez años de haber asumido el cargo, tras el llamado "FIFA Gate" en 2016, Infantino ha consolidado una gestión que reporta un crecimiento financiero significativo. La Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrada en Norteamérica (Canadá, México y Estados Unidos), bajo su liderazgo, generó ingresos estimados entre 13.000 y 15.000 millones de dólares, casi duplicando los 7.600 millones de dólares de Qatar 2022. Sin embargo, este éxito económico contrasta con las críticas por los elevados precios de las entradas para la final de 2026, que oscilaron entre 2.030 y 6.370 dólares, una cifra casi cuatro veces superior a la edición anterior.
Desde su llegada a la presidencia, Infantino se ha centrado en implementar reformas de gobernanza, aumentar la participación global en las competiciones de la FIFA y potenciar la inversión en el desarrollo del fútbol a través del Programa Forward, cuya dotación se ha multiplicado por siete. Entre las iniciativas más destacadas de su gestión figura la expansión de la Copa Mundial masculina de 32 equipos en 2022 a 48 en 2026, así como el incremento de participantes en la Copa Mundial Femenina de 24 selecciones en 2019 a 32 en 2023 y 48 proyectadas para 2031. Adicionalmente, se ha relanzado el Mundial de Clubes FIFA con 32 equipos en 2025 y se ha creado la FIFA Series en 2024 para ofrecer más oportunidades competitivas a las federaciones miembro. En el ámbito de eventos recientes, Infantino participó el 17 de julio de 2026 en un acto de las Naciones Unidas sobre salud mental juvenil en Nueva York, destacando el rol del fútbol en el bienestar de los jóvenes. También inauguró la exposición gratuita "El legado de los campeones" del FIFA Museum en Nueva York, como parte de las actividades complementarias a la Copa Mundial 2026.
Para un guatemalteco y, por extensión, para los aficionados y federaciones latinoamericanas, las decisiones y el rumbo de la FIFA bajo Infantino tienen un impacto directo y multifacético. La expansión de la Copa Mundial a 48 equipos, por ejemplo, representa una ventana de oportunidad real para que naciones como Guatemala aumenten sus posibilidades de clasificación, lo que a su vez impulsa la inversión local en infraestructura, desarrollo de talentos y visibilidad internacional del fútbol guatemalteco. El Programa Forward, con su incremento en la financiación para el desarrollo, podría significar recursos cruciales para las federaciones de la región, apoyando desde ligas juveniles hasta el fútbol femenino. Sin embargo, las polémicas no son menores. Las acusaciones recientes ante el Comité Olímpico Internacional (COI) en julio de 2026, presentadas por la organización FairSquare, señalan a Infantino de supuestos "favores políticos" a Estados Unidos, coanfitrión del Mundial 2026, alegando una violación del principio de neutralidad. Estas controversias, sumadas a la inusual propuesta del expresidente de EE. UU. Donald Trump para que Infantino asuma la Secretaría General de la ONU, generan inquietud. Esta última sugerencia es particularmente relevante para Latinoamérica, dado que tradicionalmente se espera que el próximo secretario general provenga de la región, con figuras como Michelle Bachelet o Rafael Grossi como posibles candidatos.
El mandato de Infantino se caracteriza por una dualidad: un éxito comercial y una expansión sin precedentes de las competiciones, pero también por crecientes cuestionamientos sobre la transparencia y la influencia política. Su capacidad para generar ingresos ha sido innegable, transformando la FIFA en una entidad financieramente robusta post-escándalo. Sin embargo, la centralización de poder y las decisiones que favorecen la monetización extrema, como el costo de las entradas al Mundial 2026, podrían alejar a una base de aficionados global, especialmente en economías menos privilegiadas. La propuesta de Trump para que Infantino dirija la ONU, más allá de su viabilidad, subraya la percepción de una figura con conexiones políticas significativas y plantea interrogantes sobre la independencia del liderazgo deportivo. Si bien la expansión de torneos puede democratizar el acceso al fútbol de élite para más países, las controversias alrededor de la toma de decisiones y la supuesta injerencia política podrían erosionar la confianza de las federaciones y aficionados en la imparcialidad del organismo. De cara al futuro, la reelección de Infantino en 2027 parece probable, dado el amplio apoyo de las federaciones, lo que consolidaría una dirección enfocada en la expansión comercial y de torneos, con la necesidad latente de abordar las críticas sobre gobernanza y accesibilidad para mantener la integridad del deporte.
