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Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026 por el telescopio IceCube y los neutrinos cósmicos

El físico belga Francis Halzen fue galardonado con el Premio Nobel de Física 2026 por su liderazgo en el Observatorio IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía, abriendo una nueva era en la astronomía.

Redacción Altas Tendencias · Revisado por Alejandro Bautista · · 3 min de lectura

Francis Halzen gana el Nobel de Física 2026 por el telescopio IceCube y los neutrinos cósmicos
Imagen: Mauro.mezzetto · Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El físico belga Francis Halzen ha sido galardonado con el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico. El anuncio fue realizado por la Real Academia Sueca de Ciencias el 6 de octubre de 2026, destacando el trabajo de Halzen en la apertura de una nueva era en la astronomía. El premio asciende a 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1.1 millones de euros (Xataka).

Neutrinos: los mensajeros fantasma del cosmos

Los neutrinos son partículas esquivas, carentes de carga eléctrica y con una masa casi imperceptible, lo que les permite atravesar la materia sin apenas interactuar. Por esta razón, son conocidos como “partículas fantasma”. A diferencia de los protones, que se desvían por los campos magnéticos, los neutrinos viajan en línea recta desde su origen, convirtiéndolos en valiosos “mensajeros del cosmos” que apuntan hacia los entornos violentos donde se aceleran los rayos cósmicos. Su importancia en la física ya fue reconocida con el Premio Nobel de Física en 2015 (Xataka).

IceCube: un observatorio único en el Polo Sur

La visión de Halzen, quien actualmente trabaja en la Universidad de Wisconsin-Madison, fue utilizar el hielo glaciar del Polo Sur como un gigantesco detector. En 1988, propuso la idea de que cuando un neutrino choca con un núcleo atómico, genera una partícula cargada que emite un destello de luz azul, fácilmente registrable por sensores en el hielo transparente. Esta ubicación ofrece ventajas clave como oscuridad constante, estabilidad geológica y la existencia de una estación de investigación ya establecida (LA NACION).

Los primeros intentos de instalar sensores en el glaciar se realizaron en 1992. El Observatorio IceCube, que ocupa un kilómetro cúbico de hielo, se completó en 2011. Poco después, los investigadores lograron detectar los primeros neutrinos de alta energía, confirmando su origen más allá de nuestro sistema solar. Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física, afirmó que Halzen “ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos ha proporcionado un instrumento fantástico”, allanando el camino hacia un nuevo tipo de astronomía (elDiario.es).

Una nueva ventana al universo

Este galardón subraya la creciente importancia de la astrofísica de partículas y la astrofísica de neutrinos. El descubrimiento de estos neutrinos cósmicos de alta energía, gracias a la tenacidad y visión científica de Halzen, promete proporcionar nuevos conocimientos sobre fenómenos cósmicos previamente desconocidos y los procesos estelares más extremos. Como señaló Eva Olsson del comité del Nobel, “Estos mensajeros traen información del cosmos. Abren la puerta a galaxias lejanas y nos hablan sobre los procesos de las estrellas que explotan” (elDiario.es). Este avance marca un hito en la comprensión del universo, permitiendo a la humanidad observar el cosmos de una manera inédita.


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