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Eclipse lunar del 93% asombrará a América en agosto de 2026
Prepárate para un espectáculo en el cielo de Guatemala. El 27 de agosto de 2026, la Luna se oscurecerá un 93% en un eclipse lunar parcial. ¡Y en 2028 llega un eclipse solar!
Redacción Altas Tendencias · · 4 min de lectura
Un espectáculo celestial se aproxima al firmamento latinoamericano, ofreciendo a los entusiastas de la astronomía en Guatemala la oportunidad de observar fenómenos notables. El próximo evento relevante será un eclipse lunar parcial visible entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de agosto de 2026, alcanzando un oscurecimiento de hasta el 93% de la Luna, lo que lo hará casi total en su punto máximo, y se apreciará de manera privilegiada en las Américas. Este evento comenzará alrededor de las 19:00 horas (hora local de Guatemala), con su punto máximo de oscuridad a las 22:18 horas del 27 de agosto, finalizando en la madrugada del 28 de agosto. Adicionalmente, un eclipse solar parcial está previsto para el 26 de enero de 2028, y será visible desde Ciudad de Guatemala.
Un eclipse, ya sea solar o lunar, ocurre cuando un cuerpo celeste oculta parcial o totalmente a otro desde nuestra perspectiva. En el caso de un eclipse solar parcial, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, pero no lo cubre por completo, haciendo que el Sol parezca "mordido". Esto sucede cuando la alineación de Sol, Luna y Tierra no es exacta y el observador se encuentra en la zona de penumbra lunar. Por otro lado, un eclipse lunar parcial sucede cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna, y solo una porción de la Luna entra en la umbra o sombra más oscura de la Tierra, lo que puede teñir la Luna de tonos rojizos en su fase casi total, como se espera para el próximo evento de agosto. Durante los eclipses lunares penumbrales, la Luna solo atraviesa la sombra exterior más tenue de la Tierra, resultando en un oscurecimiento sutil.
Para un guatemalteco, la observación de estos fenómenos trasciende lo meramente visual, conectando con la rica historia y la cosmovisión de la región. El 11 de julio de 1991, Guatemala experimentó un eclipse total de Sol que oscureció el país por casi siete minutos, paralizando la actividad nacional y provocando cambios atmosféricos notables, como un descenso de 6.4 grados en la temperatura y un aumento del 12% en la humedad. Este evento dejó una marca indeleble en la memoria colectiva, con relatos de animales modificando su comportamiento y la aparición de estrellas y planetas a simple vista en pleno día. Aunque los próximos eclipses parciales no alcanzarán la dramaticidad de un eclipse total, son una excelente oportunidad para apreciar la mecánica celeste y comprender estos procesos astronómicos. Es crucial recordar que, a diferencia de los eclipses lunares que son seguros de observar a simple vista, la observación de un eclipse solar, incluso parcial, requiere protección ocular especializada mediante filtros solares certificados con la norma ISO 12312-2 para evitar daños permanentes en la retina.
Mirando hacia el futuro, los eclipses continúan siendo un recordatorio de la dinámica de nuestro sistema solar. Los eclipses solares totales, como el de 1991 o el que se prevé para el 2 de agosto de 2027 en el sur de España y el norte de África, son fenómenos relativamente raros en cualquier ubicación geográfica específica. De hecho, un eclipse solar total de duración similar al de 1991 no se espera en Guatemala hasta el 13 de junio de 2132, con una duración estimada de 6 minutos y 40 segundos, siendo Escuintla el mejor punto de observación. La accesibilidad de los eclipses parciales, tanto solares como lunares, permite a una mayor cantidad de la población disfrutar de estos eventos sin la necesidad de viajar a zonas de totalidad. La disponibilidad de información precisa y la promoción de prácticas seguras de observación son esenciales para fomentar el interés por la ciencia y la astronomía en la región.
